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Cáncer de Piel: Una Amenaza Latente en los Lunares

Junio 08, 2017


No mucha gente tiene conocimiento de lo peligrosos que pueden llegar a ser algunos lunares. Aunque para algunas personas forman parte de su imagen e incluso son su sello distintivo, es común que no se tenga consciencia de que estas manchas en la piel pueden llegar a convertirse en agentes potenciales de riesgo. La incidencia del aumento de casos de cáncer de piel en el mundo demuestra que, según las estadísticas, existe un grupo de personas que son más propensas a sufrir de esta enfermedad, debido a sus características físicas, fácilmente reconocibles: las personas de piel blanca, ojos claros y muchos lunares. La razón es que este tipo de piel es altamente sensible. Solamente en Colombia, la tasa estimada de cáncer de piel pasó de 23 casos por cada 100.000 habitantes a 41, según el estudio "Incidencia de cáncer de piel en Colombia". Se trata de cifras alarmantes, no solo debido a la gravedad en el caso colombiano, sino también porque se trata de una muestra de cómo los casos de pacientes con este padecimiento se han incrementado también a nivel mundial.

Cuando hay un daño en el ADN de las células en la piel y se produce un crecimiento descontrolado y anormal de las mismas, generándose mutaciones y defectos genéticos que derivan en la formación de acumulaciones de piel en forma de tumores malignos, podemos decir que estamos ante un cáncer de piel. El cáncer de piel es uno de los más comunes que se suelen diagnosticar, incluso más común que el cáncer de cuello uterino, de próstata, de colon, de pulmón y seno. A su vez, es también uno de los cánceres más factibles de prevenir y detectar a tiempo, si el paciente toma las debidas precauciones y acude con regularidad al especialista.

Además de la predisposición genética del individuo y los antecedentes de casos de cáncer en su familia, existen otros factores que influyen en la posible aparición de esta enfermedad en una persona. El principal de ellos es la prolongada exposición a la radiación ultravioleta del sol, la cual causa efectos especialmente nocivos en las pieles claras por ser más sensibles. El contacto frecuente con productos químicos como el arsénico y la brea industrial, la exposición a la radiación (como en la radioterapia), las lesiones o inflamaciones graves de la piel ocasionadas por quemaduras serias y los factores hereditarios se cuentan entre los otros importantes agentes causantes del cáncer de piel.

Una piel que se enrojece fácilmente al estar expuesta al sol, sin llegar a broncearse, es una piel altamente sensible y propensa a desarrollar algún tipo de cáncer, aunque en realidad cualquier persona tiene un grado cierto de probabilidades de sufrir de esta enfermedad. Existen varios tipos principales de cáncer de piel, como el carcinoma de las células basales, el carcinoma de las células escamosas o el melanoma. De estos tres, el melanoma es el más peligroso, ya que es el que tiene mayor posibilidad de multiplicarse por medio de la metástasis.

El carcinoma basocelular es el tipo de cáncer con mayor incidencia, habiéndose registrado en un 70% de los casos; no obstante, se trata del tipo de cáncer de piel que cuenta con el mejor pronóstico para su tratamiento, ya que presenta muy pocas probabilidades de dispersarse hacia otros órganos del cuerpo. El cáncer escamocelular presenta una incidencia mucho menor, de un 20% de los casos, pero este tipo de carcinoma tiene una mayor probabilidad de reproducirse, ya que su posibilidad de metástasis se registra en un 5%. Por su parte, el melanoma, el tipo más peligroso de cáncer de piel por tener mayor facilidad para expandirse, es el que presenta una menor cantidad de casos registrados, con entre el 5-10% de ellos; no obstante, se trata de una enfermedad que se cobra la vida de 1500 personas al año, solamente en Colombia. Los pacientes que son diagnosticados con melanoma, por lo general superan los 50 años de edad, pero un importante número de ellos, aproximadamente un 25%, tiene menos de 35 años o se encuentra incluso en la etapa de la infancia.

Una de las principales ventajas y posibilidades que existen en cuanto a las afecciones de la piel es que, al tratarse del órgano más visible y expuesto, es más factible para la persona mantenerlo vigilado y estar al tanto de cualquier cambio visible que pueda ocurrir en su superficie. El cáncer, en este sentido, no es la excepción. El buen pronóstico de la enfermedad y su oportuno tratamiento dependerá de la prontitud con la cual la formación maligna sea detectada. No obstante, la constante vigilancia de la piel y los cambios de sus manchas serán responsabilidad principal del paciente, quien está en el deber de acudir con regularidad al especialista para no perder de vista la posibilidad de una amenaza. Esta rutina debe ser tomada con especial seriedad por parte de aquellas personas de pieles más propensas verse afectadas y por parte de aquellos que, debido a su profesión o por cualquier otra razón, deban verse expuestos con mucha frecuencia, en su vida cotidiana, a la radiación directa del sol.
¿Cómo saber cuáles lunares son peligrosos?Existen ciertos rasgos o señales características en las manchas peligrosas que, si se aprenden a identificar bien, pueden revelar mucho de lo que pueda estar pasando con ellas y de su potencial grado de amenaza. Por ejemplo, los lunares que se tornan eventualmente de un color rojizo, café o negro, deben ser supervisados por el especialista. Si las manchas aumentan su tamaño o cambian su forma, también deben ser revisadas urgentemente, al igual que las lesiones que nunca terminan de sanar con el tiempo o que no se eliminan con tratamientos. De entre las características a observar en un lunar, las más claves son: la asimetría, los bordes, el color, el diámetro, así como la evolución que con el paso de los días vaya teniendo la mancha.

Existen ciertos hábitos especialmente contraindicados cuya peligrosidad muchas personas ignoran, y que por lo general quienes los practican, lo hacen con una regularidad más o menos definida. Uno de ellos es la utilización de cámaras de bronceado, expresamente prohibidas por los oncólogos. Se cree que las luces que utilizan estos aparatos pueden dañar la piel a largo plazo, debido a su radiación tipo "A". También debe evitarse la exposición al sol sin la debida utilización de productos para proteger la piel de los rayos ultravioleta, como los bloqueadores solares, sobre todo en sitios como la playa. Una piel bien cuidada y alejada de los agentes cancerígenos, especialmente si es sensible, será una piel con muchas menos probabilidades de sufrir de esta penosa enfermedad.

¡No descuide la salud de su piel! Programe una cita de valoración con el Dr. Andrés Naranjo para someter a evaluación, control y tratamiento esos lunares sospechosos que pueden poner en riesgo su vida, así como atender cualquier otro requerimiento o problema cutáneo que pueda estarlo afectando. El Dr. Andrés Naranjo cuenta con los equipos especializados de última generación para detectar, corregir y prevenir cualquier anomalía, además de toda la experiencia y el conocimiento que les permite a los pacientes poner su confianza en sus manos.

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